Siendo El Espectador uno de los periódicos más importantes e influyentes de nuestro país, es más que interesante conocer de primera mano un pequeño trozo de su historia, enmarcada en el fin del Siglo XX. Vemos cómo los medios se relacionan íntegramente con el poder, tanto político como económico. Por más que se quiere mantenerse alejado de esa perspectiva, la tormenta termina llegando a ti.
Tenemos a un director que quiere hacer, más o menos, bien su trabajo pero que en cada paso que da se encuentra con un nuevo percance. Luchar no solo con la realidad que el país atravesaba por esas fechas sino también con un jefe dominante, un entorno conflictivo y una lucha de intereses contraproducentes.
Más allá del buen texto que tenemos entre manos, nos queda como aprendizaje que por más alto cargo que ocupemos, siempre habrá alguien mayor, más importante en nuestra empresa (por poner de ejemplo). Siempre habrá intereses que se salgan de nuestra mano y poderes ajenos que no podemos manejar. Siempre faltará "un centavo para el peso".

No hay comentarios:
Publicar un comentario